“Naming”: cómo Inventaria encontró su nombre

“Naming” es el arte de poner nombre a las cosas. Hay gente que lo lleva en su naturaleza, al resto de las personas nos cuesta un poco más y nos vemos obligados a utilizar métodos para encontrar el nombre apropiado.

En el caso de Inventaria, nos dedicamos a poner nombres a entidades no lucrativas (ENL), asociaciones, proyectos, campañas… Se trata de llamar de manera coherente a las cosas. Coherente con los valores, con lo que es el proyecto, los objetivos, con el público, con los socios con los que se coordinan (si los hay) y con otros muchos factores más a tener en cuenta.

Pero ¿por qué es tan importante el nombre de algo? En este sentido, podemos comenzar una discusión infinita entre la importancia del contenido frente a la forma y viceversa. Sin embargo, lo que realmente intentamos perseguir en Inventaria es que el nombre sea un reflejo de lo que es a lo que le ponemos nombre (valga la redundancia).

Para hacerlo un poco más práctico, en este post vamos a contar el proceso que seguimos las que formamos Inventaria para elegir un nombre: que hablara sobre nosotras, que fuera llamativo, distinto a los demás y, lo más importante, que las tres nos sintiéramos cómodas e identificadas con éste. Sin duda, una hazaña digna de contar.

…y cuando parecía que ya habíamos escudriñado al máximo nuestro cerebro…

ADVERTENCIA:

 – En ningún momento se van a especificar los nombres que barajamos –

– Como en todo: “en casa del herrero, cuchara de palo”-

Lo que para nosotras fue una odisea, en una semana elegimos el nombre más bonito del mundo para nuestro primer cliente:

INCLUDES (Inclusión para el Desarrollo).

En primer lugar, de manera inconsciente, hicimos un “brain storming” (la manera moderna de decir lluvia de ideas). Así que nos reunimos las tres para decir todo lo que se nos pasara por la cabeza. Y todo significa todo. En esas primeras sesiones utilizamos libros, diccionarios de la Real Academia Española, un manual de gramática, inspiración divina, Scrabble y llamadas incesantes a familiares y amigos que nos ayudaban a pensar.

Una vez que dimos por terminada la primera etapa, decidimos hacer una criba y elegir las finalistas. Las propuestas eran tan variadas que fue una tarea muy complicada. Para reafirmarnos a nosotras mismas sobre los nombres “elegidos”, mandamos un mail a los más cercanos con una encuesta en la que tenían que elegir un nombre de entre tres opciones, con la posibilidad de hacer comentarios. Los resultados fueron tremendos. A nadie les gustaba nuestras propuestas. Y nadie significa nadie.

Y cuando parecía que ya habíamos escudriñado al máximo nuestro cerebro, apareció una genial idea: nuestra comunicación es inventiva, tenemos creatividad en las maneras de comunicar, inventamos nuevas formas de comunicación, hacemos inventario de soluciones: ¡Inventa…ria! Y por fin las tres coincidimos.

Y colorín colorado, este nombre se ha elegido.

A continuación se muestra la presión tan extrema que se puede sentir al buscar nombre, pobre Bastian (a partir del minuto 3:40):

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2 comentarios

Archivado bajo Nuestros proyectos, Trucos y consejos de Comunicación

2 Respuestas a ““Naming”: cómo Inventaria encontró su nombre

  1. Pablo Ruiz

    Me gusta el nombre que se ha quedado al final 😉

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