La Responsabilidad Social de las Empresas en tiempos difíciles

Las compañías que creen en la RSC deberían luchar por ser buenos ciudadanos colectivos, ayudando a hacer del mundo un lugar mejor mediante sus políticas, procedimientos y prácticas.

En estos últimos años de bonanza económica, muchas empresas han destinado parte de sus ganancias a actividades en beneficio de la sociedad; esto es lo que se conoce como responsabilidad social corporativa (RSC) o responsabilidad social empresarial (RSE). Ahora, con la crisis económica cada vez más intensa, nos preguntamos qué ocurrirá con la RSC de las empresas. ¿Seguirán manteniendo estas actividades?

La RSC o RSE es una aportación económica por parte de las empresas que contribuye a la mejora social, económica y ambiental de la sociedad en la que opera, pero cuyo objetivo principal es aportar un valor añadido a la compañía, es decir, crear una imagen positiva ante su público objetivo para que, directa o indirectamente, consiga aumentar sus beneficios.

Según Muhammad Yunus, los principios básicos de la responsabilidad que todos los negocios deberían cumplir son:

  1. Que el negocio no ponga en peligro la vida de nadie, es decir, realizar productos y servicios seguros a la hora de utilizarlos y que no contaminen el medio ambiente.
  2. Contribuir a que el planeta sea un sitio más seguro de lo que ha sido sin la existencia de dicho negocio: ¡no basta con no contaminar, también ayuda a limpiar!
  3. Que el negocio se esfuerce por apoyar el bienestar de la sociedad a nivel local, nacional y mundial.

Bajo el presente marco económico, cualquier empresa que ante todo busque aumentar sus beneficios, tiende a diseñar primero los objetivos económicos de la misma para después, en el caso de que así lo decida, añadir un elemento de preocupación social a su actividad. De este modo, la línea general de RSC que llevan a cabo la mayoría de empresas hoy en día sirve para mejorar la situación de vida de un amplio grupo de personas, pero sobre todo para mejorar la imagen de la empresa ante los consumidores. De ahí que la RSC de estas empresas suela pertenecer a un departamento independiente (por ejemplo, relaciones institucionales o Marketing) y no esté integrada en la base misma de la compañía, en su filosofía.

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A pesar de la doble moral que utilizan muchas empresas en el ámbito de la RSC, existen muchas otras que tienen muy presente la RSC e intentan que su actividad sea coherente con sus consideraciones sociales. Evidentemente, la primacía hacia la orientación de aumentar beneficios económicos que tienen ambos tipos de empresas merma la contribución a causas sociales. Sin embargo, es mucho más coherente que la RSC atraviese toda la actividad empresarial que la opción de limitarla a un departamento concreto.

Como hemos señalado, la RSC de una empresa está estrechamente vinculada a la imagen, ya que las actividades sociales que se llevan a cabo crean en las empresas una imagen de buen vecino o buen ciudadano. Esto genera confianza y empatía del cliente hacia la compañía. Pero, ¿es legítimo utilizar acciones sociales para generar buena imagen de la empresa? ¿Qué hay de aquellas que, por ejemplo, mientras llevan a cabo un proyecto social para fomentar un trabajo digno importan productos sin cuidar las condiciones de trabajo de los que los fabrican?

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Este puede ser un debate controvertido ya que hay opiniones que argumentan que lo importante es lo que se consigue gracias a dichas actividades sociales; al igual que hay otras que entienden que ambas actuaciones no son compatibles entre sí y que no es una manera legítima de conseguir mejoras sociales.  Sin embardo, si las organizaciones entendieran la RSC como la actividad empresarial responsable, no haría falta entrar en esta discusión. Pero claro, quizás en este caso estaríamos hablando de otro tipo de empresas

Pero, ¿qué pasa ahora que atravesamos por una crisis económica a nivel mundial? Nos encontramos ante un momento crítico para aquellas compañías que han generado y difundido sus actividades de RSC. Probablemente la crisis económica también ha afectado a muchas de estas empresas, pero ésta no debe ser una excusa para no ser coherentes con las actividades sociales que han reforzado durante los años de crecimiento económico. Por tanto, no deberían recortar de manera drástica el presupuesto destinado a acción social, puesto que esto nos podría hacer pensar que se ha actuado de manera oportunista y que la RSC ha sido utilizada únicamente como una estrategia de Marketing.

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