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Voluntariado corporativo: empresas creando buena imagen

El fenómeno del voluntariado ha empezado a penetrar intensamente en los últimos años en las empresas como parte de su política de responsabilidad social.  Tras los muchos escándalos en el mundo empresarial, relacionados con problemáticas sociales, medioambientales y económicas, este sector se ha tenido que ir sensibilizado con estos mismos temas surgiendo una incipiente actividad relacionada con la responsabilidad que las empresas deben tener. Su motivación ha llegado sobre todo a través de la denuncia de la gente, que ha hecho que éstas tengan que reflexionar sobre sus actuaciones y sobre el papel que juegan en la comunidad en la que operan. De ahí la necesidad de incorporar a sus políticas de actuación conceptos que superan lo puramente económico.

Y es que, el voluntariado corporativo tiene unos grandes beneficios para la empresa y para los trabajadores. ¿Cuáles? Además del más obvio, una considerable mejora de la imagen corporativa de la empresa, también este tipo de acciones son beneficiosas por la gran carga de motivación que suelen conllevar. Los trabajadores consiguen identificarse con más facilidad con la empresa, mejorando considerablemente las relaciones entre la plantilla y los empresarios. Esto da lugar a un mejor clima laboral y a un considerable refuerzo de los valores internos.

¿Cuál es su objetivo? En general lo que se quiere es que los trabajadores de una determinada empresa ayuden a la comunidad en la que la organización desarrolla su actividad. Aunque viene recomendado por la propia empresa, son los trabajadores quienes deciden de forma libre si quieren o no colaborar en algún proyecto.


¿Cómo suele colaborar la empresa? Pues puede hacerlo de muchas formas –difusión, sensibilización, jornadas voluntarias… –, pero sobre todo lo puede hacer por medio del voluntariado profesional, ya que ellas disponen de unos conocimientos que pueden ser muy útiles para las ENL.

¿Y los beneficios para la ONG? Las ENL consiguen una fuente de voluntarios en la mayoría de los casos profesionales, con diversas habilidades. Es una buena fuente de financiación y sobre todo, desde el punto de vista de la comunicación, es una buena fuente de difusión de la entidad y de sus valores. No debemos olvidar que detrás de toda acción de Responsabilidad Social Corporativa hay acciones comunicativas que buscan mostrar que la empresa es responsable. Y al comunicar sobre sus acciones responsables, la empresa también comunica sobre la ONG.

Para buscar este tipo de voluntariado, las ONG necesitan una estrategia de Responsabilidad Social Corporativa. Con esta podrán saber qué empresas están relacionadas con su sector y cuáles pueden realizar acciones de voluntariado. Después tienen que acercarse a ellas y proponer la colaboración.

Para ahondar más sobre el tema del voluntariado corporativo desde Inventaria os recomendamos revisar el estudio “El voluntariado corporativo en España. Modelos y perspectivas de impacto social”, publicado en el 2012 por la ESADE.

Uno de los muchos ejemplos de este tipo de voluntariado es el trabajo que está realizando Google en Irlanda, como forma de voluntariado profesional donde sus empleados llevan a cabo getyourfolksonline, un proyecto también de cibervoluntarido. Su objetivo: acercar el mundo digital a las personas mayores.

A pesar de la ayuda que ofrecen las empresas, que no es para nada desechable, no debemos olvidar que ésta parte de su estrategia de negocio. De ahí el debate surgido en torno a esta supuesta ayuda desinteresada. Y es que, el retorno para la empresa es altamente positivo, es decir, que la organización no pierde en ningún caso con esto, ya que consigue una buena imagen externa e interna.

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La cara y la cruz del Crowdsourcing

En el post anterior explicamos lo que es el crowdsourcing y sus variantes. En este post reflexionamos sobre la los aspectos positivos y negativos de aplicar este modo de trabajar.

Libro portada Jeff Howe

Portada del libro de Jeff Howe: “Cómo el poder de la masa está guiando el futuro del negocio”

¿Cuáles son las ventajas de esta práctica? En primer lugar, las ENL pueden reducir costes con esta fórmula, ya que se trata de una externalización de determinados trabajos. Trabajos que gracias al crowdsourcing se van a hacer, aunque no sea la norma general, de forma voluntaria en muchos casos. Y esto, el que se trate de un trabajo voluntario es la principal diferencia del crowdsourcing con la contratación externa común (outsourcing).

Además de reducir costes, es una buena forma de aprovechar la inteligencia colectiva, buscando ideas innovadoras. Tal como hemos dicho anteriormente, el crowdsourcing funciona mediante convocatoria abierta. Toda persona que quiere participar puede hacerlo aportando soluciones a los problemas planteados. Por tanto, una ventaja importante es que gracias a que se trata de una convocatoria abierta se pueden elegir las mejores ideas. Esto significa que existe una diversidad de puntos de vista sobre un mismo tema. Lo que indudablemente enriquece a la entidad, que puede elegir una de esas ideas o hacer una mezcla con unas cuantas propuestas.

Y por supuesto con el Crowdsourcing podemos conocer la opinión de la gente que rodea a la ENL. Lo que a su vez trae consigo la creación de una buena imagen, ya que el público se siente implicado con la entidad, siente que forma parte de ella.

Crowdsourcing VS Collaboration

Pero, ¿todo son ventajas? No, también existen algunas dificultades en esto del Crowdsourcing. ¿Cómo cuáles? Existe un coste. Realizar una campaña de este tipo no es totalmente gratuito. Para que funcione, es decir, para conseguir los objetivos marcados, debe haber una planificación detrás.

Otra de las desventajas o problemáticas es que en muchos casos no existe una motivación monetaria, es decir, que la gente participa de manera voluntaria sin esperar una remuneración a cambio de su “trabajo”. Por lo tanto puede que una campaña de Crowdsourcing termine por tener poca participación.

Por otro lado, en muchas modalidades del Crowdsourcing no es regla general que las personas que participan estén especializadas en la temática sobre la que están opinando.  Entonces, si cualquiera (con o sin formación específica) puede colaborar se puede dar el caso de una peor calidad en el trabajo.

Además, el Crowdsourcing para algunos puede ser una forma de abuso, puesto que están invitando a la gente a elaborar un trabajo que no es remunerado. Esta puede ser una de las críticas más destacables a este modelo.

El diseño y la comunicación, a la cabeza en las plataformas de crowdsourcing

Si hacemos un pequeño análisis de las plataformas de crowdsourcing existentes nos damos cuenta de que un gran número de ellas están relacionadas con el diseño y la comunicación. ¿Por qué puede ser esto? Puede deberse a que muchas organizaciones prefieren gastar el mínimo posible de su presupuesto en esta área (aunque sea un error ya que la comunicación y el diseño son fundamentales para la imagen de la entidad). En el caso de las ENL es mucho más notable, ya que directamente muchas de ellas no hacen ningún tipo de inversión en este sentido, en gran parte porque cuentan con un presupuesto muy ajustado.

Otra de las razones de la multiplicación de este tipo plataformas de Crowdsourcing son las dificultades a las que se enfrenta casi por norma general el sector del diseño y la comunicación. Es decir, los propios diseñadores y comunicadores ven aquí la posibilidad de realizar trabajos como freelance, aunque en muchas ocasiones sea por una cantidad casi simbólica.

En este último caso, nacen distintas plataformas en las que se pueden lanzar proyectos para conseguir ideas innovadoras. Una vez que la gente participa en la plataforma ofreciendo su idea o solución, las entidades pueden elegir la idea que más se ajuste a sus necesidades, pagando el presupuesto acordado en un primer momento a la persona-idea elegida. Algunos ejemplos: Freelancer, 12designer, 99designer, designonclick, choosa, adtriboo

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Crowdsourcing: el poder de las masas en Internet

El Crowdsourcing es una práctica que sirve para solucionar problemas de manera grupal. Es decir, es una forma de trabajo colaborativo, en el que una multitud (crowd) de personas participan en busca de nuevas ideas o de soluciones para determinados problemas.

Esta palabreja todavía no aparece en nuestro diccionario. Proviene del inglés y concretamente se trata de la unión de dos palabras:

Crowd: multitud.                                    Outsourcing: externalización.

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Así, a simple vista puede costar un poco entender a qué nos referimos con “Multitud-externalización”. El concepto parece complicado porque existen muchas formas de explicarlo, ya que cada sector ha creado la suya propia. Estellés y González (2012), ofrecen una definición bastante interesante, pues intentan integrar las diferentes definiciones en una sola:

“El crowdsourcing es un tipo de actividad en línea participativa en la que una persona, institución, organización sin ánimo de lucro o empresa, propone a un grupo de individuos mediante una convocatoria abierta flexible la realización libre y voluntaria de una tarea. La realización de la tarea, de complejidad y modularidad variable, y en la que la multitud debe participar aportando su trabajo, dinero, conocimiento y/o experiencia, siempre implica un beneficio mutuo. El usuario recibirá la satisfacción de una necesidad concreta, ya sea esta económica, de reconocimiento social, de auto-estima, o de desarrollo de aptitudes personales, mientras que el crowdsourcer obtendrá y utilizará en su beneficio la aportación del usuario, cuya forma dependerá del tipo de actividad realizada”.

Resumiendo un poco esto, y más desde el punto de vista del Tercer Sector, con Crowdsourcing nos referimos a una colaboración externa, puesto que quienes participan en estas acciones no forman parte de la entidad, aunque tradicionalmente estas tareas han sido realizadas por sus empleados. Además, ésta es convocada de forma abierta, pudiendo participar cualquier tipo de persona, y su objetivo principal es buscar solución a determinadas problemáticas o crear ideas, que formen parte de los nuevos proyectos de la entidad.

En el Tercer Sector el Crowdsourcing, con sus diferentes modalidades, está teniendo una gran acogida debido a dos motivos principales: el gran desarrollo de Internet  (fundamental para participar en este tipo de acciones) y las nuevas necesidades que apremian a las Entidades No Lucrativas (ENL), entre ellas la búsqueda de nuevas fuentes de financiación.

Todo lo que el Crowdsourcing abarca

Si nos adentramos más en la práctica del Crowdsourcing podemos ver que existen diferentes formas colaborativas para participar a través de Internet con una ENL. Concretamente Jeff Howe, el primer autor que comenzó a hablar sobre Crowdsourcing, habla de cuatro tipos de estrategias. Diferentes formas, que en algunos casos se alejan de la participación a través de ideas –como por ejemplo el Crowdfunding–, pero que son igualmente importantes, sobre todo por la gran acogida que están teniendo en el entorno del Tercer Sector. ¡Veamos!

1. Crowdfunding

El primero, y casi el más importante a día de hoy debido a su gran aceptación, es el Crowdfunding o financiación colectiva. Gracias a esta práctica la gente puede colaborar contribuyendo con diferentes tipos de donativos con organizaciones no lucrativas. ¿Cómo? Ya sea directamente aportando dinero a la ENL o a alguno de sus proyectos. Normalmente por esta colaboración se recibe alguna contraprestación, por ejemplo a cambio de la aportación a una ONG se puede proponer una desgravación fiscal.

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En los últimos tiempos, muchas son las aplicaciones de Crowdfunding que han surgido, también especializadas en el Tercer Sector. Como leemos en este post hay cuatro ejemplos clave de plataformas orientadas a proyectos solidarios en España: Goteo, Flipover, Microdonaciones.net y Mi grano de arena.

2. Crowdcreation

En segundo lugar hablamos de Crowdcreation o cocreación. Es una forma colaborativa de crear conocimiento. Entonces, consiste en la creación de proyectos o ideas entre la organización y su público objetivo (beneficiarios, trabajadores, donantes…). Esto en el caso de las empresas se ve mucho más claro. Es simplemente la manera en que éstas consiguen información de sus clientes, quiénes de alguna forma deciden sobre los productos o servicios. Por ejemplo, hace un par de años Lays invitaba a su público a proponer nuevos sabores para sus patatas… y la gente se involucraba creando su propio sabor, como esta finalista:

¿Pero, en el caso de las ENL? Pues casi lo mismo, ya que es otro tipo de actividad colaborativa que intenta introducir al público en la toma de decisiones, ya sea invitándoles a que elijan los colores de la nueva imagen corporativa o para que estos ofrezcan nuevas ideas para proyectos. Un ejemplo muy reciente es el de campaña Somos Así, donde diferentes ONGs españolas se han unido para agradecer el apoyo, sea del tipo que sea, a su público objetivo. Una de las actividades de esta campaña ha sido la creación de un mosaico, invitando a su público a enviar una foto para formar parte de él.

Otra campaña que nos puede servir de ejemplo es Apoya la Pesca Sostenible de Greenpeace España. En esta campaña la gente puede compartir barcos de papel en redes sociales para dar a conocer la propuesta.

Principalmente con esta práctica las ENL pueden ganar una buena imagen, ya que estamos diciendo a nuestro público que contamos con él, que su opinión es importante para nosotros y que sus ideas son interesantes. ¿¡Mejor estrategia de marketing!? Con esto conseguimos dos cosas: que el público tenga una experiencia personalizada, y que la ENL pueda conocer mejor la opinión de su público. ¡Interesante forma de cooperación!

Para hablar de Crowdcreation en el ámbito de las ONG también podemos poner el ejemplo de Solucionesong.org, una plataforma de la Fundación Hazloposible en la que, entre otras cosas, se pueden hacer preguntas para conseguir, en este caso, respuestas profesionales para la gestión de una entidad.

Pero entonces, crowdsourcing y crowdcreation, a simple vista, son muy pero que muy parecidos. ¿Son sinónimos? No, estas dos prácticas no son lo mismo. Tal como explican Eduardo Prádanos y Ana Rega en este post, existen diferencias entre ambos conceptos. Principalmente, la diferencia más importante es el público al que nos dirigimos. Para acciones de cocreación nos dirigimos a nuestro público objetivo, mientras que para crowdsourcing el público es mucho más amplio, de ahí lo de convocatoria abierta.

3. Crowdvoting

El Crowdvoting, esta tercera opción relacionada con Crowdsourcing, es una novedosa  forma de conocer la opinión de otros sobre un determinado tema por medio de votaciones masivas.

En el caso de las ONG esto viene muy bien para tener una opinión profesional sobre aspectos tales como la adecuación de un logotipo con su identidad corporativa. Entonces, como veremos más adelante, en este punto la comunicación y el diseño juegan un papel muy importante.

4. Crowdwisdom

Crowdwisdom o sabiduría colectiva es el cuarto tipo de Crowdsourcing según la clasificación básica de Howe. Basado en la idea de que la información que se obtiene de un grupo de personas es más enriquecedora que la que se obtiene de una única persona, esta fórmula sirve para conseguir una imagen completa sobre un determinado tema. El ejemplo clave es Wikipedia, una enciclopedia libre enriquecida gracias a la aportación libre de muchas personas.

Otro ejemplo de esta modalidad son las plataformas, tipo iStockPhoto, en las que cualquiera puede subir fotografías y venderlas a un precio más asequible que las de un profesional. El mismo Howe explica en este vídeo como el mercado de la fotografía ha cambiado totalmente gracias a que la gente normal tiene acceso a cámaras fotográficas de gran calidad. Para ver el vídeo pincha en la imagen siguiente imagen.

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El voluntariado y su compromiso con la sociedad

En muchas ocasiones, cuando estamos sensibilizados con una determinada problemática, queremos hacer algo para mejorar las cosas. Aunque hay muchas formas de hacerlo, probablemente la más conocida es el voluntariado. Es una manera fácil de colaborar con una entidad y participar en el cambio social. 

Existen muchos tipos de voluntariado, cada uno con sus propias particularidades e incluso algunos muy alejados de las Entidades No Lucrativas (ENL). Eso sí, aunque no existe una definición única –cada entidad, organismo o empresa utiliza la suya propia, adaptándola en cierto modo a sus “necesidades”–, hay tres premisas que se suelen considerar condiciones necesarias para hablar de voluntariado. Estas son:

1. El voluntariado es desinteresado, ya que no persigue ningún beneficio ni gratificación.

2. El voluntariado es intencionado, puesto que la persona lo realiza porque quiere, y legítimo, ya que el voluntario tiene la capacidad para realizar la ayuda. Eso sí, aunque quiere y puede ayudar necesita el consentimiento del otro para hacerlo, de la persona que recibe la ayuda.

3. El voluntariado es necesario. No es un pasatiempo o entretenimiento. Hay una justificación que responde a una necesidad real del beneficiario.

Además de esto, muchas definiciones afirman que el voluntariado se desarrolla dentro de una Entidad No Lucrativa (ENL), como ejemplo la definición de la Plataforma del Voluntariado de España: “La Acción Voluntaria organizada es aquella que se desarrolla dentro de una organización sin ánimo de lucro por personas físicas que, de manera altruista y solidaria, intervienen con las personas y la realidad social, frente a situaciones de vulneración, privación o falta de derechos u oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida y una mayor cohesión y justicia social como expresión de ciudadanía activa organizada”.

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Para sintetizar un poco todo esto con nuestras palabras, podemos decir que el voluntariado es un acto desinteresado, en el que se ofrece una ayuda a colectivos en riesgo de exclusión social o acciones relacionadas con el medio ambiente. No persigue ningún tipo de beneficio económico, siendo una colaboración sin ánimo de lucro. En la que existe una intención, propia y libre. Con esto se consigue una sociedad más justa, solidaria y cohesionada.

Pero, ¿qué es lo que mueve a una persona a ayudar? Las motivaciones pueden ser de muy distinto tipo, y en muchos casos difíciles de establecer. Cada persona es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Pero lo que está claro es que los voluntarios son un complemento, cada vez más común y mayoritario, de los profesionales de la acción social que pertenecen a organizaciones no lucrativas, o incluso a la propia administración pública. Eso sí, las acciones de voluntariado por parte de la sociedad están muy bien, pero éstas nunca deben sustituir en ningún caso a la actividad profesional.


Pero, ¿por qué ha aumentado tanto el voluntariado en estos últimos años? Por solidaridad, por sentirnos bien, por puro altruismo, por convicciones religiosas… incluso en muchos casos, aunque no debería ser la norma, hay un cierto interés detrás que es aumentar la posibilidades de trabajo. De hecho, en muchos países, como por ejemplo en EE.UU, se valora muy positivamente la actividad voluntaria de los trabajadores, teniendo una presencia considerable en el currículum, en los que incluso puede constituir un apartado propio. Y es que el voluntariado muestra que la persona tiene responsabilidad, iniciativa, buena voluntad…

Por otro lado, la brutal crisis económica en la que nos encontramos ha sido una de las razones más destacables del aumento del voluntariado en nuestro país, no sólo de una manera formal dentro de las Entidades No Lucrativas, sino también de una manera informal. Tanto es así que han surgido grupos de personas solidarias que intentan, según sus posibilidades, hacer frente a las necesidades que se revelan en nuestra sociedad, en torno a los colectivos más desfavorecidos.

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La estrategia de RSC: el camino para la financiación privada del Tercer Sector

La disminución de las subvenciones y concursos públicos es una de las causas de que las entidades del Tercer Sector se orienten hacia el sector privado para mantener su actividad social. Querer desarrollar acuerdos con empresas a través de la RSC hace que las ENL tengan que empezar a relacionarse con nuevos grupos de interés. Por tanto, han de desarrollar estrategias y procedimientos diferentes a los realizados anteriormente y basados, sobre todo, en la proactividad de las propias entidades.

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Aunque cada estrategia depende de la idiosincrasia de la entidad, de sus necesidades y de su entorno social, hay algunos elementos a tener en cuenta a la hora de obtener financiación privada por vía de patrocinios.

En primer lugar, se ha de realizar una profunda investigación de las empresas con las que se va a colaborar. Las ENL han de tener especial cuidado en que la misión, visión, valores y objetivos de las empresas estén en la misma línea que los de la entidad social, tanto para no malgastar recursos como para que la relación de RSC no traiga problemas “morales” a la propia entidad y a su base social. Habrá que hilar especialmente fino en la investigación de posibles problemas legales de las empresas, así como de sus políticas medioambientales y de personal. Es recomendable, además, investigar si las empresas tienen planes de RSC desarrollados, además de cuáles son sus grupos de interés.

Por otro lado, es necesario tener un trato personalizado con las propias empresas.  Es imprescindible que los contactos con la empresa los realice siempre una misma persona de la ENL, que sea el referente de las relaciones institucionales de la entidad y que, además, tenga capacidad de decisión en los procesos organizativos. Además de los contactos para conseguir financiación, se recomienda que la persona designada por la entidad para esta tarea participe en foros, congresos o jornadas en los que realizar acciones de networking con posibles financiadores.

En tercer lugar, hay que ser especialmente cuidadoso en la elaboración de buenos materiales corporativos. La elección de un buen diseño y la redacción de buenos contenidos (orientados a los destinatarios) en los soportes corporativos es fundamental para dar una imagen de profesionalidad de la propia entidad. Esto incluye herramientas de comunicación tan dispares como la web, las redes sociales de la entidad, los dípticos informativos…todas estas herramientas de comunicación han de ser coherentes con la imagen visual corporativa de la ENL la cual, si es buena, reflejará la misión, visión y valores de la propia entidad. En el caso de una estrategia de RSC habrá que tener especial cuidado y atención con los dossieres de patrocinio.

Por último, ya hemos insistido en ocasiones anteriores sobre la importancia de una comunicación profesionalizada y especializada en el Tercer Sector. El desarrollo de una estrategia de RSC como forma de financiación es una razón adicional. Aquello con lo que negocia la ENL a la hora de conseguir financiación a partir de una empresa privada es la imagen que puede proyectar la entidad de esta relación de patrocinio. Si se tiene una comunicación profesional, que se basa en objetivos y mide resultados, es más fácil convencer a la empresa de que, además de financiar un proyecto social estupendo, esta relación le va a beneficiar en términos de imagen.

En todo caso, teniendo en cuenta el contexto económico-social de este país, si la ENL se atreve a poner en marcha este tipo de financiación es fundamental que se cargue de paciencia. Mucha mucha paciencia. Al fin y al cabo, toda toma de decisiones lleva su tiempo, y más en un contexto de cambio e inestabilidad.

Por otro lado, hay que recordar que la propia ENL ha de tener mucho respeto por la actividad social de su organización y, en ningún caso, aceptar relaciones de patrocinio que considere abusivas o contrarias a sus propios valores. El Tercer Sector tiene experiencia y prestigio suficiente como para hacerse valer. Y, todo hay que decirlo, cada vez es más común que las empresas privadas acudan a las ENL tanto por su compromiso social como por su “saber hacer”.

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Emprendimiento social, una posibilidad para financiar el Tercer Sector

Emprender, esa palabra que con la crisis económica está en boca de todos (políticos, jóvenes y no tan jóvenes, organizaciones de todo tipo…), parece ser una de las pocas opciones que algunos profesionales tenemos a día de hoy para poder realizar el trabajo que nos apasiona. Pero no sólo es una opción laboral, también puede ser la solución para que determinadas entidades, como son las del Tercer Sector, puedan continuar realizando su actividad, dominando de esta manera la crisis de financiación a la que se enfrentan actualmente. 

Hasta no hace tanto tiempo la cultura del emprendimiento en España era casi inexistente. Ahora no dejamos de escuchar esa palabra una y otra vez, pero aun así todavía nos quedan algunos obstáculos que superar: el miedo ante lo desconocido, la falta de apoyo financiero y técnico, lo poca o nula experiencia en la gestión administrativa…Aunque estas son algunas de las razones que los menos osados pueden dar para no emprender, desde Inventaria, que en esto del emprendimiento sabemos algo, animamos tanto a individuos como a ENL a atreverse. Eso sí, con mucho esfuerzo y dedicación, ya hemos dicho en otras ocasiones que emprender no es una tarea del todo fácil.

Pero, ¿qué diferencia hay entre emprender y emprender socialmente? Según la R.A.E emprender es “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”, entonces, emprender socialmente es acometer y comenzar también una obra, negocio…con la misma dificultad o peligro pero, cuyo objetivo principal es beneficiar no sólo a los que trabajan en este tipo de organizaciones sino también a toda la sociedad, satisfaciendo las necesidades de ésta. Por lo tanto, emprender socialmente es utilizar estrategias propias de la empresa tradicional para administrar organizaciones cuyo objetivo principal no es conseguir el máximo beneficio al mínimo coste sino provocar un cambio social. Así, estamos hablando de organizaciones del tipo cooperativas de iniciativa social, sociedades laborales, mutualidades…

Aunque las Entidades del Tercer Sector (ONG, asociaciones o fundaciones) formalmente no entran dentro de esa definición, puesto que éstas no realizan su actividad para generar riqueza, pueden beneficiarse bastante de esta forma de hacer las cosas. Poner en marcha iniciativas sociales y económicamente viables puede ser la solución a la crisis de financiación en la que se encuentran sumergidas. Entonces, ¿cuáles son las ventajas para las ENL? Os contamos algunas:

  • Autofinanciación: generación de dinero a través de iniciativas económicas relacionadas con su actividad para conseguir los fines sociales de la entidad. Casos que pueden servir de ejemplo son las tiendas con productos de comercio justo elaborados por los beneficiarios de las entidades; las entidades que ofrecen formación especializada y profesional; ofrecer servicios de asesoría y consultoría; o realizar publicaciones y estudios.
  • Independencia financiera de las administraciones públicas, lo que también supone una independencia de actuación que garantiza el cumplimiento de los fines sociales.
  • Beneficiarse de lo bueno que tiene la empresa privada: su eficacia y eficiencia en la gestión. Eso sí, adaptando siempre sus herramientas de gestión a la realidad no lucrativa de las ENL. Y, sobre todo, manteniendo sus valores.

Las ENL tienen mucho que aprender en esto de emprender socialmente. Ellas, que ante la crisis económica están viendo desaparecer sus fuentes de financiación, podrían aprovechar las ventajas del emprendimiento social para generar ingresos de su propia actividad. Lo que ocurre es que, en cierta medida, se huye de todo lo que huele a cultura empresarial…pero quizás, una vez que salven esa dificultad, podrían financiar sus proyectos sin depender exclusivamente de las administraciones públicas, lo que, indudablemente, permitirá mejorar y fortalecer una de las grandes potencialidades del Tercer Sector: su capacidad de denuncia.

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Redes Sociales: el perfecto aliado de las ENL

Las redes sociales son un importante aliado para las Entidades No Lucrativas (ONG, asociaciones, fundaciones…). Son un medio de transmisión e interacción barato y efectivo, mucho más que las técnicas comunicativas utilizadas hasta el momento (publicidad, ruedas de prensa, etc.). El poder de convocatoria, la inmediatez y la cercanía son algunas de las características que convierten a las redes sociales en una herramienta fundamental para las ENL.

Aunque la mayoría de Entidades No Lucrativas (ENL) conocen y utilizan las redes sociales para informar sobre su actividad, todavía, si echamos un vistazo en Internet, percibimos que algunas entidades, sobre todo las más pequeñas,  no cuentan con perfiles en las dos redes sociales más utilizadas por la sociedad, Facebook y Twitter. Otras muchas, aún teniendo presencia en estas dos comunidades, no saben aprovechar sus características para impulsar su actividad. ¿A qué se debe esto?, ¿falta de conocimiento sobre la materia?, ¿poca capacidad operativa debido a las restricciones económicas? o simplemente, ¿todavía no se han planteado en serio la importancia de estar presentes en redes sociales?

Aunque el uso que puede hacer una empresa de las redes sociales no parece diferir mucho del que realiza una ENL, creemos que en el segundo caso es algo más importante. ¿Por qué? Pues porque son una fuente de transmisión, información y convocatoria efectiva; porque son una base de datos detallada sobre el público objetivo; porque son un espacio barato de intercambio de conocimiento; y porque transciende las fronteras geográficas y sociales.

Por la importancia de todas estas características, animamos a toda entidad a utilizar las redes sociales teniendo en cuenta una serie de pasos:

  1. Estrategia y planificación: desde Inventaria insistimos en la importancia de la investigación y la estrategia comunicativa. En el caso de las redes sociales la planificación no es menos importante, por lo que antes de comenzar con cualquier acción 2.0 se deberá generar una estrategia de marketing online en la que se establezcan los objetivos, los pasos a seguir, el protocolo de crisis, etc.
  2. Utilizar un lenguaje claro, cercano e informal (pero nunca incorrecto). 
  3.  Escuchar e interactuar: es la forma más efectiva para conocer lo que la gente piensa y siente. De este modo, también se pueden detectar necesidades reales de nuestra comunidad, lo que se traduce en un fortalecimiento de la cohesión social.
  4. Compartir experiencias propias y ajenas: no sólo debemos hablar de nosotros mismos, también debemos generar una comunicación de apoyo mutuo entre entidades. Las ENL deben asociarse puesto que los objetivos que persiguen suelen ser muy similares. ¡La unión hace la fuerza!
  5. Creatividad aplicada: publicar links acompañados de textos de calidad, usar material multimedia, crear campañas 2.0, informar sobre las campañas y sobre sus resultados, hacer encuestas online…Son muchas las herramientas que ofrecen las redes sociales para generar contenidos creativos.
  6. Involucrar a los trabajadores y voluntarios en el uso de redes sociales: ellos son quienes mejor conocen la entidad. Son portavoces de su filosofía.
  7. Movilizar a la sociedad: los mensajes transmitidos a través de redes sociales llegan directamente a los públicos, sin intermediarios. Los seguidores sienten como propias las causas sociales de la entidad, siendo más fácil la participación en campañas y llamamientos.

No obstante, aunque éstas son algunas de las claves fundamentales en el uso de redes sociales, todavía muchas entidades caen en errores imperdonables…

  1. No rellenar sus perfiles: se debe rellenar toda la información del perfil sobre la entidad. Esto genera transparencia y confianza.
  2. Compartir enlaces sin un contenido adicional de calidad: no sólo basta con compartir, también hay que ofrecer más información sobre dicho enlace, por ejemplo, sobre lo que opina la organización.
  3. No contestar a los comentarios: la gente no perdona sentirse ignorada, si han hecho el esfuerzo de comentar alguno de los post publicados, la entidad debe contestar y agradecer los comentarios con respeto e interés.
  4. Hablar sólo de ellos mismos: al principio puede que funcione, pero con el tiempo la comunidad se cansará de leer y ver siempre lo maravillosos que somos y lo poco que hacemos por aliarnos con otros para conseguir nuestros objetivos. No hay que olvidar que una ENL busca el cambio social

¿No es agradable aprender conocimientos y aplicarlos?

Creemos que la capacidad de movilizar a la sociedad y conseguir su participación por medio de las redes sociales es la característica que convierte a estas herramientas en el mejor y más efectivo aliado de las ENL. Lo que más diferencia a las empresas de las ENL en el uso de redes sociales es que las primeras se dirigen a los consumidores, mientras que las segundas se dirigen a la sociedad para conseguir una reacción en la misma, es decir, una concienciación y movilización sobre determinados temas. En este sentido, las redes sociales son la ventana más transparente para acercarse a la sociedad.

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