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Los deseos de Inventaria para todo 2013

Deseamos en Navidad, pero lo queremos para todo el año.  

Hacer balance de nuestro último año. Prometer para 2013 cosas mil y una vez prometidas.  No olvidarse de los últimos regalos, del turrón, del karaoke familiar, del cotillón para dar la bienvenida al nuevo año…Estas y tantas otras cosas ocupan nuestro tiempo días antes, incluso semanas, de la Navidad.

Una vez que la fiesta termina nos olvidamos de los buenos deseos y propósitos para el año nuevo como si nunca hubieran existido. En el mejor de los casos los recuperemos al año siguiente. Como no queremos que nos ocurra eso, este año Inventaria va a dejar constancia escrita de sus deseos navideños. ¡Allá vamos!

  1. Que sigamos con fuerzas para seguir defendiendo nuestros derechos sociales e individuales, tales como la sanidad  y la educación pública. Somos ciudadanos y queremos seguir siéndolo. No queremos conformarnos con lo que los políticos nos dicen, sabemos que hay opciones distintas para superar las crisis por las que estamos pasando (económica, política y social). 
  2. Que la colaboración y la solidaridad sean las formas de relacionarnos los unos con los otros, y no la competencia ni la desconfianza. Dos cerebros piensan más que uno, así como cuatro ojos ven más que dos.
  3. Que los medios de comunicación construyan narraciones más cercanas a la realidad, y que, en general, nos sirvan para ser más libres en vez de para oprimirnos.
  4. Que los valores y las formas de trabajar del Tercer Sector se generalicen al resto del tejido empresarial, y no al revés. Todavía queda mucho trabajo por delante, pero las empresas que optan por políticas de Responsabilidad Social Corporativa o las que se adhieren a iniciativas tales como al modelo de Economía del Bien Común, demuestran que vamos por el buen camino.
  5. Que no haga falta usar las palabras comercio justo o empresa responsable porque sea la norma, y no la excepción. Que tomemos conciencia de que el consumo es una manera de empoderamiento de la ciudadanía si lo hacemos de manera responsable.
  6. Que desaparezca la contradicción actual de miles de casas vacías y miles de personas sin casa. La vivienda es un derecho y no un bien con el que especular.

Como último deseo, queremos seguir soñando y no desanimarnos ante la, muchas veces, desastrosa realidad. Los sueños, en la mayoría de los casos, con dedicación y cariño se cumplen. ¡Felices sueños, feliz Navidad y próspero año 2013!

Y vosotros, ¿cuáles son vuestros deseos? ¿nos los contáis?

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La estrategia de RSC: el camino para la financiación privada del Tercer Sector

La disminución de las subvenciones y concursos públicos es una de las causas de que las entidades del Tercer Sector se orienten hacia el sector privado para mantener su actividad social. Querer desarrollar acuerdos con empresas a través de la RSC hace que las ENL tengan que empezar a relacionarse con nuevos grupos de interés. Por tanto, han de desarrollar estrategias y procedimientos diferentes a los realizados anteriormente y basados, sobre todo, en la proactividad de las propias entidades.

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Aunque cada estrategia depende de la idiosincrasia de la entidad, de sus necesidades y de su entorno social, hay algunos elementos a tener en cuenta a la hora de obtener financiación privada por vía de patrocinios.

En primer lugar, se ha de realizar una profunda investigación de las empresas con las que se va a colaborar. Las ENL han de tener especial cuidado en que la misión, visión, valores y objetivos de las empresas estén en la misma línea que los de la entidad social, tanto para no malgastar recursos como para que la relación de RSC no traiga problemas “morales” a la propia entidad y a su base social. Habrá que hilar especialmente fino en la investigación de posibles problemas legales de las empresas, así como de sus políticas medioambientales y de personal. Es recomendable, además, investigar si las empresas tienen planes de RSC desarrollados, además de cuáles son sus grupos de interés.

Por otro lado, es necesario tener un trato personalizado con las propias empresas.  Es imprescindible que los contactos con la empresa los realice siempre una misma persona de la ENL, que sea el referente de las relaciones institucionales de la entidad y que, además, tenga capacidad de decisión en los procesos organizativos. Además de los contactos para conseguir financiación, se recomienda que la persona designada por la entidad para esta tarea participe en foros, congresos o jornadas en los que realizar acciones de networking con posibles financiadores.

En tercer lugar, hay que ser especialmente cuidadoso en la elaboración de buenos materiales corporativos. La elección de un buen diseño y la redacción de buenos contenidos (orientados a los destinatarios) en los soportes corporativos es fundamental para dar una imagen de profesionalidad de la propia entidad. Esto incluye herramientas de comunicación tan dispares como la web, las redes sociales de la entidad, los dípticos informativos…todas estas herramientas de comunicación han de ser coherentes con la imagen visual corporativa de la ENL la cual, si es buena, reflejará la misión, visión y valores de la propia entidad. En el caso de una estrategia de RSC habrá que tener especial cuidado y atención con los dossieres de patrocinio.

Por último, ya hemos insistido en ocasiones anteriores sobre la importancia de una comunicación profesionalizada y especializada en el Tercer Sector. El desarrollo de una estrategia de RSC como forma de financiación es una razón adicional. Aquello con lo que negocia la ENL a la hora de conseguir financiación a partir de una empresa privada es la imagen que puede proyectar la entidad de esta relación de patrocinio. Si se tiene una comunicación profesional, que se basa en objetivos y mide resultados, es más fácil convencer a la empresa de que, además de financiar un proyecto social estupendo, esta relación le va a beneficiar en términos de imagen.

En todo caso, teniendo en cuenta el contexto económico-social de este país, si la ENL se atreve a poner en marcha este tipo de financiación es fundamental que se cargue de paciencia. Mucha mucha paciencia. Al fin y al cabo, toda toma de decisiones lleva su tiempo, y más en un contexto de cambio e inestabilidad.

Por otro lado, hay que recordar que la propia ENL ha de tener mucho respeto por la actividad social de su organización y, en ningún caso, aceptar relaciones de patrocinio que considere abusivas o contrarias a sus propios valores. El Tercer Sector tiene experiencia y prestigio suficiente como para hacerse valer. Y, todo hay que decirlo, cada vez es más común que las empresas privadas acudan a las ENL tanto por su compromiso social como por su “saber hacer”.

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Buscando alternativas: ¿colaboración Empresa-Tercer Sector?

Es conocido que el actual problema del Tercer Sector en España es la crisis de financiación. Tradicionalmente, el sector social se ha nutrido económicamente de las aportaciones de las administraciones públicas, a través tanto de subvenciones como de licitación en concursos. Esta aportación ha sido de las más afectadas por los recortes en inversión pública (excusados por la crisis endémica que está sufriendo este país), que afectan tanto a la política social y a los servicios sociales, como a la cooperación o la producción cultural.

Para que alguien financie tu proyecto no es necesario estar en la Florencia del siglo XIII, ni que la familia Medici esté de por medio.

Esto tiene consecuencias perversas. Por un lado, la disminución en la cobertura social de aquellas personas más afectadas por la crisis económica. No sólo aumenta el número de personas en riesgo de exclusión social por las consecuencias de la crisis: paro, precarización del trabajo, pérdida de vivienda, etc. También disminuyen las formas de paliar la exclusión y pobreza al limitar la cobertura social. Por otro lado, la desaparición de muchas ENL y la pérdida de empleos que eso conlleva.

Ante esta situación, algunos medios e instituciones se han empezado a hacer eco de la necesidad de buscar fuentes alternativas en la financiación de la actividad social de las propias entidades. Ya hemos hablado de algunas de ellas, aunque hay otras que se están empezando a explorar. Por ejemplo, la colaboración entre empresas y Tercer Sector.

Ya antes de la crisis algunas empresas vienen desarrollando acciones teniendo en cuenta al resto de la sociedad: tanto en las propias organizaciones (proveedores, planes de igualdad, medio ambiente…) como fuera, desarrollando políticas de acción social y voluntariado corporativo. Puede que estas acciones estén motivadas únicamente como estrategias de marketing, sin embargo muchas de ellas están aportando cambios y soluciones relevantes tanto en su forma de funcionar como en el impacto en el exterior.

 Si nos centramos únicamente en esta última parte, ¿cómo pueden colaborar las empresas con las entidades sociales? Estas son algunas de las formas de colaboración más comunes:

  • Financiación de proyectos completos o cofinanciación: la empresa financia o cofinancia un proyecto de la entidad social o la estructura de actividad de la misma.
  • Cesión de stock: las empresas ceden a las entidades sociales parte de su inmovilizado. Por ejemplo, puede ser cesión de mobiliario y terminales informáticas que se les han quedado obsoletas pero que pueden ser usadas por otras organizaciones. También es común la cesión de stock de la propia producción de la empresa, por ejemplo, juguetes, mobiliario, material de oficina que sirva a la actividad de la organización social.
  • Actividades Pro Bono: estas se caracterizan por la prestación de servicios de una empresa especializada en algo a una entidad social que lo necesita. Son comunes la prestación de servicios Pro Bono en abogacía o fiscalidad, pero también están surgiendo estas iniciativas en el ámbito de la ingeniería o arquitectura.  Además, pueden formar parte de los programas de voluntariado corporativo de la propia empresa.

Siendo realistas, estas actividades de RSC, aunque cada vez forman más parte de la cultura corporativa de la propia empresa, están relacionadas con las acciones de marketing de ésta. Por tanto, las empresas buscan reconocimiento de la ayuda concedida. Si colaboran en proyectos de acción social y cooperación esperan tener contraprestaciones en términos de “imagen” y comunicación. Por ello, si una entidad social quiere introducirse en la financiación por RSC debe darle una importancia fundamental a la comunicación activa y organizada de la propia entidad.

Así, además de la pertinencia social del proyecto, la capacidad técnica y la experiencia de la propia ONG, lo que buscará una empresa a la hora de financiar el proyecto que se le presente es que esto influya positivamente en la imagen de la misma. Y que, por supuesto, se comunique de forma acertada la colaboración entre ambas partes. No sólo tiene que haber una buena imagen, también se tiene que conocer.

Esto, precisamente, es aquello que la entidad social pone sobre la mesa a la hora de negociar el acuerdo y la financiación con la empresa. Es, por tanto, algo en lo  que tiene que trabajar y profundizar (ahora más que nunca) a través de la profesionalización de su propia comunicación, y de la estructuración de sus actividades comunicativas en base a planes estratégicos de todo tipo (generales, redes sociales, etc.)

Por último, no queremos decir que la RSC de las empresas deba sustituir la actividad del Estado. Esto es una forma de hacer sostenible la actividad de las ENL, además de establecer sinergias con otros agentes sociales. Pero, en todo caso, defendemos que debe ser el Estado quien garantice la cobertura de servicios básicos de las personas a través de políticas sociales bien articuladas, que garanticen la igualdad de todos los ciudadanos. 

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Emprendimiento social, una posibilidad para financiar el Tercer Sector

Emprender, esa palabra que con la crisis económica está en boca de todos (políticos, jóvenes y no tan jóvenes, organizaciones de todo tipo…), parece ser una de las pocas opciones que algunos profesionales tenemos a día de hoy para poder realizar el trabajo que nos apasiona. Pero no sólo es una opción laboral, también puede ser la solución para que determinadas entidades, como son las del Tercer Sector, puedan continuar realizando su actividad, dominando de esta manera la crisis de financiación a la que se enfrentan actualmente. 

Hasta no hace tanto tiempo la cultura del emprendimiento en España era casi inexistente. Ahora no dejamos de escuchar esa palabra una y otra vez, pero aun así todavía nos quedan algunos obstáculos que superar: el miedo ante lo desconocido, la falta de apoyo financiero y técnico, lo poca o nula experiencia en la gestión administrativa…Aunque estas son algunas de las razones que los menos osados pueden dar para no emprender, desde Inventaria, que en esto del emprendimiento sabemos algo, animamos tanto a individuos como a ENL a atreverse. Eso sí, con mucho esfuerzo y dedicación, ya hemos dicho en otras ocasiones que emprender no es una tarea del todo fácil.

Pero, ¿qué diferencia hay entre emprender y emprender socialmente? Según la R.A.E emprender es “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”, entonces, emprender socialmente es acometer y comenzar también una obra, negocio…con la misma dificultad o peligro pero, cuyo objetivo principal es beneficiar no sólo a los que trabajan en este tipo de organizaciones sino también a toda la sociedad, satisfaciendo las necesidades de ésta. Por lo tanto, emprender socialmente es utilizar estrategias propias de la empresa tradicional para administrar organizaciones cuyo objetivo principal no es conseguir el máximo beneficio al mínimo coste sino provocar un cambio social. Así, estamos hablando de organizaciones del tipo cooperativas de iniciativa social, sociedades laborales, mutualidades…

Aunque las Entidades del Tercer Sector (ONG, asociaciones o fundaciones) formalmente no entran dentro de esa definición, puesto que éstas no realizan su actividad para generar riqueza, pueden beneficiarse bastante de esta forma de hacer las cosas. Poner en marcha iniciativas sociales y económicamente viables puede ser la solución a la crisis de financiación en la que se encuentran sumergidas. Entonces, ¿cuáles son las ventajas para las ENL? Os contamos algunas:

  • Autofinanciación: generación de dinero a través de iniciativas económicas relacionadas con su actividad para conseguir los fines sociales de la entidad. Casos que pueden servir de ejemplo son las tiendas con productos de comercio justo elaborados por los beneficiarios de las entidades; las entidades que ofrecen formación especializada y profesional; ofrecer servicios de asesoría y consultoría; o realizar publicaciones y estudios.
  • Independencia financiera de las administraciones públicas, lo que también supone una independencia de actuación que garantiza el cumplimiento de los fines sociales.
  • Beneficiarse de lo bueno que tiene la empresa privada: su eficacia y eficiencia en la gestión. Eso sí, adaptando siempre sus herramientas de gestión a la realidad no lucrativa de las ENL. Y, sobre todo, manteniendo sus valores.

Las ENL tienen mucho que aprender en esto de emprender socialmente. Ellas, que ante la crisis económica están viendo desaparecer sus fuentes de financiación, podrían aprovechar las ventajas del emprendimiento social para generar ingresos de su propia actividad. Lo que ocurre es que, en cierta medida, se huye de todo lo que huele a cultura empresarial…pero quizás, una vez que salven esa dificultad, podrían financiar sus proyectos sin depender exclusivamente de las administraciones públicas, lo que, indudablemente, permitirá mejorar y fortalecer una de las grandes potencialidades del Tercer Sector: su capacidad de denuncia.

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¿Cómo medir el impacto de nuestra web con Google Analytics?

Posiblemente la herramienta más completa para medir la reputación online de nuestra organización es Google Analytics, un servicio gratuito de Google que nos permite conocer diversos datos sobre el tráfico de nuestra página web, los cuales son muy útiles para realizar un buen posicionamiento de la entidad en Internet.

Google Analytics nos ayuda a obtener información relevante sobre el tráfico de nuestra o nuestras páginas web. Aunque a simple vista parece una herramienta más bien comercial, no debemos caer en esta ilusión porque Google Analytics es útil para todo tipo de organización, entre ellas las ONG, ya que nos ofrece muchas posibilidades a la hora de obtener información relativa sobre los visitantes de nuestro sitio web, datos que nos ayudan a conocerles mejor. Y, si les conocemos mejor, podemos adaptar más nuestros mensajes a sus hábitos y características demográficas, haciendo que estos tengan más impacto.

Para la consecución de nuestros objetivos de comunicación Google Analytics es una herramienta imprescindible puesto que nos ayuda a detectar los posibles errores que se producen durante la navegación de los visitantes de nuestra web. Con esta herramienta podremos resolver preguntas tales como: ¿cómo encuentran nuestra página web y con qué palabras clave? ¿Son efectivas mis campañas? ¿Cómo llegan los visitantes a mi página? ¿Vuelven a visitar la página? ¿Les interesa la información que pongo en portada?

Para comenzar a obtener las estadísticas de Google Analytics debemos realizar la configuración del sitio o sitios web. Te lo explicamos en 3 breves pasos:

Además del ID de seguimiento, la aplicación nos da un código que se debe insertar en la página o páginas web a las que se quiere realizar el seguimiento.

Una vez realizada la configuración de Google Analytics ya podemos comenzar a obtener informes sobre el rendimiento de nuestro sitio (es posible que la aplicación no comience a generar informes hasta pasadas 24 horas).

Accediendo a la aplicación nos encontramos con una primera visión que nos muestra una idea general del tráfico de la página, con datos relativos al número de visitas, su duración media, el tiempo de estancia, la procedencia de los visitantes, etc. Estos datos se pueden obtener para distintos periodos de tiempo: cada hora, día, semana o mes. Además de estos informes estándar, la aplicación ofrece la opción de realizar informes personalizados.

Por lo tanto, gracias a esta herramienta podemos conocer información muy valiosa sobre nuestro público. Pero, como ya planteamos en nuestro post sobre redes sociales y ENL, no sólo es importante tener los datos, es fundamental saber interpretarlos y contextualizarlos para que esto sea de verdadera ayuda a nuestra entidad.

¿Utilizas Google Analytics? ¡Cuéntanos tus impresiones sobre esta herramienta!

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Estrategia en la red para ONG: el plan de Social Media en 6 pasos

En otros posts hemos hablado de la importancia de los planes estratégicos, en concreto de la importancia del plan estratégico de comunicación, totalmente imprescindible para planificar los objetivos de comunicación de una entidad en función de sus objetivos como organización. Este plan, cuya pretensión es cubrir todo el ámbito comunicativo de la entidad, es la base para realizar otros planes de comunicación, entre ellos el que vamos a tratar a continuación: el plan de Social Media.

Algunas de las herramientas 2.0 más utilizadas

Algunas de las herramientas 2.0 más utilizadas

Como sabéis, en Inventaria apostamos por realizar un plan estratégico para la comunicación de las entidades –si con ellos la cosa puede ser complicada, sin ellos es totalmente imposible–. Internet no es menos importante que otros instrumentos comunicativos. Generar un espacio abierto a la participación de nuestros públicos con acciones de calidad no es tarea fácil, pero creemos que gracias a la elaboración de un plan de Social Media, mejor si es realizado por un profesional de la comunicación, tu ONG va a estar mucho más cerca del éxito en el universo 2.0.

A grandes rasgos, un plan de Social Media cuenta con 6 pasos básicos:

1. Análisis de la situación: todo plan estratégico se realiza en base a una investigación previa que sirve para realizar un análisis exhaustivo de la situación, teniendo presente tanto las Fortalezas y Debilidades (análisis interno) como las Amenazas y Oportunidades (análisis externo). Esto es lo que se conoce como un Análisis D.A.F.O. Una vez hecho, lo primero que recomendamos es ser realista con la situación de la ONG, puesto que los recursos económicos, tecnológicos y humanos con los que ésta cuenta son fundamentales a la hora de realizar este plan. De nada sirve establecer grandes objetivos si cuando vamos a poner en marcha las acciones no se van a poder cumplir.

2. Identificar el público objetivo 2.0: debemos conocer todas las características de nuestro público. Con estos datos nos va a resultar mucho más fácil elegir las herramientas 2.0 en las que queremos estar presentes. Pero, ¿dónde está mi público objetivo? Existen herramientas que ayudan a identificar a la comunidad a la que te quieres dirigir. Por ejemplo, en Twitter podemos utilizar Twtrfrnd.com, que sirve para conocer los perfiles que tienes en común con organizaciones que llevan a cabo la misma acción social que tu entidad. Lo realmente interesante es que si cruzas datos entre varias organizaciones con la misma actividad puedes saber quién es tu público objetivo, es decir, a qué seguidores de Twitter le interesan tus proyectos.

3. Definir los objetivos 2.0: ¿qué queremos conseguir con la comunicación 2.0? ¿A qué público nos vamos a dirigir? Éstas son dos preguntas claves a la hora de establecer los objetivos. En una ONG, la comunicación 2.0 siempre tiene un objetivo base: crear comunidad en torno a la causa social de la entidad, para que ciertas personas (el público objetivo) se sientan identificadas con el objeto de la organización, que lo apoyen, difundan y colaboren con la ONG.

4. Definir la estrategia (plan de acciones) y las herramientas 2.0: tanto la estrategia como las herramientas (redes sociales, wikis, marcadores sociales, blog, etc.) dependen del público y de los objetivos. Antes de crear una cuenta en cualquier red social debemos tener unos objetivos ajustados a la plataforma, así como contenidos interesantes para llegar al mayor número de personas (imágenes, vídeos, campañas, noticias…). A la hora de generar comunicación de calidad debemos tomar una serie de decisiones: utilizar o no documentos audiovisuales, determinar el número de veces que vamos a realizar actualizaciones, considerar el horario para participar en redes sociales, establecer la posición que vamos a tomar frente al público… Un truco: Facebook es una red social para mostrar visualmente la actividad que llevas a cabo. Twitter es inmediatez, sirve para narrar la acción mientras sucede. Por ejemplo, si tu entidad ha organizado una campaña de sensibilización con una performance en la calle lo contará a través de un hashtag creado para la ocasión en Twitter y cuando ya haya acabado la acción subirá material gráfico en Facebook para que los seguidores puedan informarse detenidamente de la actividad.

5. Protocolo de gestión de crisis: para detectar y poder hacer frente a situaciones en las que el público habla negativamente de nuestra organización, ya sea justificada o injustificadamente, debemos medir nuestra reputación online. Esto lo podemos hacer con diversas herramientas, entre las que destacan Google Analytics y Socialmention. Tenemos que determinar en el plan de Social Media qué herramientas vamos a usar y cuál es la estrategia que vamos a seguir para gestionar las crisis.

6. Medición de resultados: no debemos olvidar que mientras y después de aplicar el plan estratégico de Social Media tenemos que realizar una evaluación de nuestra actividad en Internet. Lo ideal es realizar un informe cualitativo y cuantitativo sobre lo que hemos observado gracias al uso de alguna de las muchas herramientas de medición de resultados que existen: klout, Pirendo, monitterEdgerank CheckerFacebook Insights

Una vez realizado y puesto en marcha el plan de Social Media, te recomendamos que cuides mucho a tu comunidad porque las redes sociales son un perfecto aliado. ¿Cómo? Pues de muchas maneras: contesta con la mayor rapidez posible los comentarios, tanto positivos como negativos; personaliza las respuestas, a la gente le gusta sentirse conocidos y reconocidos; involucra a toda la entidad, el resto de miembros son quienes mejor pueden hablar de la causa social de la ONG, de hecho son fundamentales para crear comunidad en la red; da el paso de lo virtual a lo real, no todo es virtual y mensurable, también es importante invitar a tus seguidores a eventos que organice la entidad para que participen personalmente en ellos, ¿a quién no le gusta saber que su colaboración es importante?.

 

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Estuvimos allí: Foro de Alianzas y Estrategias Innovadoras

Cartel del foro organizado por EAPN en la Universidad de Comillas

La mejor forma de innovar es poner en el centro a las personas

Carlos Usía, Presidente de EAPN España

Coworking, crisis, empleo, TIC, crowdfunding, creatividad, información, vivienda, especialización, flexibilidad, desafíos, comunicación, autonomía…fueron algunas de las palabras que se repitieron a lo largo del foro “Alianzas y Estrategias Innovadoras para la Inclusión Social y el Voluntariado” organizado por EAPN España y EAPN Madrid los pasados 25 y 26 de septiembre en Madrid.

Como su propio nombre indica, las jornadas trataron sobre soluciones innovadoras en el Tercer Sector, para solventar los problemas producidos por la crisis tanto en las poblaciones beneficiarias como en las propias entidades. Una crisis y unos recortes que, por cierto, estuvieron muy presentes a lo largo de los dos días.

Por el foro pasaron organizaciones de todo tipo. Desde entidades que trabajan en torno a la vivienda y el alojamiento (Provivienda, Mambré, Realidades…) hasta organizaciones que ponen en el foco de su trabajo la creatividad (El Caparazón, Designit, En Positivo…), pasando por organizaciones de intervención comunitaria (La Rueca) o la propia EAPN. Aunque las entidades participantes fueron de muy diferente índole, en general las ponencias trabajaron ideas comunes en torno al estado del Tercer Sector, y sus perspectivas de cambio:

  • La necesidad del trabajo en red: la colaboración con las entidades del entorno permite aunar fuerzas y conocimientos a la hora de resolver problemas de una realidad cambiante. Al fin y al cabo,  dos cabezas piensan más que una.

María Hidalgo (En+) hizo hincapié en la importancia de la participación colectiva para la innovación y el desarrollo de ideas

  • La conveniencia de “ver cómo trabaja el otro” para aprender buenas prácticas: es fundamental ver cómo otros que son afines a nosotros han resuelto problemas similares a los nuestros, siempre teniendo en cuenta nuestras condiciones concretas.

Gabriela Jorqueras (EAPN) explicó la situación actual de la RMI en la Comunidad de Madrid, junto con una trabajadora de la Administración Pública en Francia, quien expuso las condiciones de la RMI en su país.

  • La importancia de generar sinergias entre los diferentes actores sociales: en parte, debido a la crisis de la financiación del tercer sector y, en parte, por una creciente preocupación del sector productivo por el entorno social las entidades sociales se encuentran en un contexto de reorganización de sus procesos de trabajo. Para ello la colaboración empresa–entidad social–sociedad civil–administración pública–universidad, en la que se comparta conocimiento, recursos y “saber hacer” va adquiriendo cada vez más importancia.
  • La creatividad como foco del cambio: la creatividad es una cualidad intrínseca al ser humano; creamos imágenes, ideas, expresiones y sensaciones conforme respiramos. Sin embargo, son necesarias herramientas, estrategias y procesos para derivar la creatividad a objetivos precisos, si lo que se quiere es crear nuevas soluciones. Hasta el oficio más creativo necesita conocer sus reglas.

Dolores Reig (El Caparazón) habló de la creatividad como medio para la innovación social

Ante la crisis endémica que estamos sufriendo (y que parece que vamos a seguir sufriendo a lo largo de muchos años), unida a las soluciones que desde los gobiernos autonómicos, estatales y europeos están utilizando para afrontarla, es fundamental que el Tercer Sector se refuerce. El Tercer Sector es parte –importante– de la solución de la crisis. No sólo por su trabajo experto favoreciendo la inclusión social con las poblaciones con las que trabaja y sirviendo como amortiguador de las peores consecuencias de la crisis. También por su papel como grupo de presión, como lobby, que defiende los derechos, hoy en día tan amenazados, que los ciudadanos hemos conseguido a lo largo de nuestra corta democracia.

Gema Gallardo, presidenta de EAPN Madrid, clausuró las jornadas

Este tipo de iniciativas son necesarias porque ayudan a fortalecer el sector social. Porque permite unir experiencias, aprender del otro, establecer colaboraciones, trabajar conjuntamente. Y, sobre todo, porque permite tener conciencia de que, en el duro trabajo que realizan las entidades, éstas no están solas.

Porque, tal y como dijo en su ponencia Dolors Reig de “El Caparazón”:

No hablo de revolución, hablo de innovación. El ser humano ha cambiado…y cuando el ser humano cambia, cambia el mundo.

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