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La comunicación interna con el voluntario/a

En relación al voluntario/a nos encontramos con dos tipos de comunicación: la externa y la interna. En este post nos vamos a centrar en la comunicación interna, puesto que la primera está más relacionada con las actividades-campañas de sensibilización, cuyo objetivo principal es la búsqueda de nuevos voluntarios o la fidelización de los actuales.

Desde el punto de vista del voluntariado, con la comunicación interna se busca establecer y mantener una buena relación entre entidad y voluntario/a. De una buena comunicación interna depende el éxito o fracaso del programa.

Comunicación_interna

Lo primero que se debe hacer es identificar al grupo y separarlo de otros grupos que forman parte del público interno, tal como son los empleados y los socios. Una vez identificado el grupo debemos tener presente que durante la relación con el voluntario/a van a existir diferentes etapas en las que los mecanismos de comunicación interna son diferentes. Por ejemplo en la fase inicial, cuando hemos conseguido captar su atención, e incluso cuando ya le hemos convencido para que forme parte de nuestra entidad, se deben llevar a cabo sesiones informativas para que el voluntario esté al tanto de la evolución de la entidad y de sus proyectos, así como de la actividad que va a realizar. Continuaremos con esta tónica durante la duración de la relación entidad-voluntario/a, reconociendo en todo momento la importancia de su colaboración. Una vez finalizada la relación, lo conveniente es realizar acciones de seguimiento buscando ante todo la fidelización del voluntario/a. No debemos olvidar que la comunicación interna con el voluntario/a busca el conocimiento, la motivación y su identificación con la entidad.

La comunicación interna puede ser de varios tipos:

  • Unidireccional: de arriba abajo. Con este tipo lo que se hace, básicamente, es informar.
  • Bidireccional: de arriba abajo y de abajo arriba. Este tipo no sólo tiene el objetivo de informar, también busca la opinión del voluntario/a pero con ciertas restricciones.
  • Multidireccional: la comunicación interna fluye en todas las direcciones.

Aunque la entidad es la que elige la forma de comunicación interna, posiblemente con el tercer tipo de comunicación interna se consiga una mayor motivación e integración.  Así, tal como lo entendemos desde esta postura más abierta, la comunicación interna no sólo debe cubrir las necesidades de información y formación del voluntario/a, sino que además debe proveer los medios para que el voluntario/a forme parte activa del proceso de comunicación.

¿Qué mecanismos se utilizan para mantener una comunicación interna activa con los voluntarios? Uno de los medios más conocidos, y posiblemente más eficaces, son los boletines internos que pueden ser enviados con cierta regularidad a través del e-mail. También destacan las reuniones periódicas para conocer cómo van evolucionando los proyectos y la participación voluntaria en los mismos, de este modo también se puede conocer las expectativas y preocupaciones de los voluntarios/as. Ya en un ámbito más privado, se pueden realizar encuentros personales entre miembros de la plantilla, o incluso directivos con los voluntarios.

Y por supuesto, no debemos olvidar, dada la importancia de las nuevas tecnologías, de la puesta en marcha de una intranet, la herramienta estrella de la comunicación interna en nuestros días. Gracias a este sistema se puede compartir gran cantidad de documentos (incluyendo algunos relacionados con la formación), facilitando aun más la comunicación multidireccional.

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La gestión interna del Voluntariado en una ENL

El tema del voluntariado no es nuevo en nuestro blog. En anteriores posts hemos definido este concepto y nos hemos adentrado en los nuevos tipos que han surgido gracias a Internet, haciendo especial hincapié en el voluntariado corporativo. Ahora llega el turno de saber un poco más sobre el papel que las Entidades No Lucrativas (ENL) tienen en este campo. En este sentido, vamos a explicar el plan o programa que éstas desarrollan para gestionar internamente el voluntariado. 

Las características principales de las ENL es que no tienen ánimo de lucro y son de iniciativa social y privada. Además, la actividad que realizan busca favorecer a un determinado grupo de personas bajo unos intereses sociales. Desde el punto de vista de la ejecución de los proyectos, dentro de las entidades del Tercer Sector nos podemos encontrar con dos tipos de personas: las que forman parte de la plantilla como personal laboral y los voluntarios. Pero gestionar a un grupo de voluntarios/as, ya sea de un tamaño normal o incluso amplio, no es tarea fácil. Por ello es recomendable que las ENL cuenten con un programa o plan de voluntariado. Se trata de un documento interno en el que se establecen cada uno de los pasos a seguir antes, durante y después de la incorporación de un voluntario a la entidad. Estos son:  

ANTES: analizar nuestro entorno y captar voluntarios.

Para saber qué queremos y cómo lo queremos necesitamos investigar tanto a nuestra entidad como todo lo que la rodea, es decir, necesitamos realizar un análisis interno y externo. De este modo, y entre otras muchas cosas, podremos conocer la situación actual de la entidad, las necesidades que tiene según las actividades que realiza, los objetivos que quiere conseguir o las posibilidad de encontrar voluntarios/as en la zona en la que se opera.

Una vez hecho el análisis podremos saber qué es lo que la entidad necesita: el número de voluntarios/as y las tareas que van a realizar. Así podremos definir el perfil de voluntario/a para cada puesto. Es recomendable realizar una ficha en la que aparezcan los datos relativos al voluntario/a y a su actividad: descripción del puesto; finalidad y objetivos del puesto; responsabilidad y deberes; supervisión; titulación/formación; edad y sexo; experiencia; duración del voluntariado…

Tenemos necesidades, objetivos, target… ¿qué nos falta? Los medios para conseguir voluntarios/as durante la campaña de captación. Así debemos realizar un plan de comunicación para la campaña en la que se recojan aspectos tales como: qué mensaje queremos transmitir, cómo, a quién, en qué medio, de qué tipo…

Aunque el boca a boca sigue funcionando muy bien, Internet y la web 2.0 han hecho proliferar un gran número de medios para que las ENL puedan captar voluntarios. Veamos algunos ejemplos, tantode medios de la vieja escuela como actuales:

  • Redes de voluntariado: son las plataformas y las federaciones de voluntariado que ayudan a sensibilizar e informar sobre esta temática.
  • Medios de comunicación: este es el tradicional aliado para conseguir voluntarios. Un spot en televisión, de los clásicos de Cruz Roja; una cuña publicitaria; una página en un periódico o revista, ya sea en forma de publicidad o como un artículo, entrevista o reportaje… Los medios de comunicación, sea como sea, ayudan a llamar la atención sobre todo tipo de temas, también sobre el voluntariado.
  • Carteles y folletos: es otra fórmula clásica de captar voluntarios. Estos carteles se pueden repartir en diferentes lugares (universidad, tiendas, cafeterías…) para difundir la información sobre los programas de voluntariado.
Voluntarizate de Médicos del Mundo

Voluntarizate de Médicos del Mundo

 

  • Charlas, conferencias, cursos o jornadas: muy efectiva dado que normalmente a estos lugares acuden personas que ya están interesadas por la temática. Es una buena forma de informar, sensibilidad y captar nuevos voluntarios.
  • Internet/Redes Sociales: si a día de hoy algo funciona estupendamente es Internet y las Redes Sociales. Son una opción barata y eficaz, ¿quién no está hoy en Internet? Eso sí, esta opción para captar nuevos voluntarios depende también de nuestro público objetivo. Si queremos conseguir a jubilados para que participen en nuestras actividades de voluntariado, esta no es la opción más adecuada.

Sea como sea, no hay entidad en busca de voluntarios que no incluya en su página información sobre las opciones de voluntariado que ofrece. Por ejemplo en la página web de Médicos del Mundo podemos ver el enlace a Voluntarízate, donde además se ofrece la posibilidad de descargar un cartel y un banner para informar tú mismo sobre esta posibilidad.

DURANTE: conocer al voluntario.

Una vez que hemos conseguido que el potencial voluntario/a se acerque a nosotros, llega el proceso más interesante: la gestión interna de este tipo de colaborador. Hay una serie de fases:

  • La acogida: este primer paso es importante, aunque en muchas ocasiones no es realizado debido a la necesidad inmediata de un voluntario/a. Para los procesos normales, la acogida consiste en dar información a los voluntarios sobre la entidad, los proyectos y las tareas para las que va a ser requerido. También, durante este periodo, se debe conocer al voluntario/a: sus motivaciones, actitudes e intereses. Esta es la mejor manera de adecuar sus actitudes a la tarea a realizar.

A este primer acercamiento, que se puede combinar con sesiones grupales, le debe preceder la entrevista personal. En la cual se podrá profundizar en los aspectos antes nombrados con cada uno de los voluntarios.

  • La formación: en casi todo programa de voluntariado, sobre todo en aquellos relacionados con la acción social, es necesario que la entidad forme al voluntario/a para que pueda desarrollar de la mejor forma posible su trabajo. Esta formación puede ser de tres tipos: básica o inicial (relacionada con la temática voluntariado), específica (relacionada con la función que va a desempeñar) y formación de formadores de voluntariado (para aquellos que van a coordinar grupos de voluntariado).
  • La incorporación y el seguimiento: tras todo el proceso anterior la entidad debe intentar por todos los medios que el voluntario/a se integre dentro de la organización.  Esto es fundamental para el buen desarrollo de su actividad. Además, de realizar un seguimiento continuado para detectar cualquier dificultad.

DESPUÉS: evaluación.

En todo proyecto es necesaria una evaluación final para saber si ha habido errores, cuáles han sido y cómo se puede mejorar el programa de cara a futuras campañas de captación.

Esta evaluación se debe realizar tanto teniendo en cuenta datos cualitativos (resultados obtenidos, causas de los resultados…) como cuantitativos (número de personas que han participado, duración del voluntariado, número de personas con las que han trabajado…).

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Voluntariado corporativo: empresas creando buena imagen

El fenómeno del voluntariado ha empezado a penetrar intensamente en los últimos años en las empresas como parte de su política de responsabilidad social.  Tras los muchos escándalos en el mundo empresarial, relacionados con problemáticas sociales, medioambientales y económicas, este sector se ha tenido que ir sensibilizado con estos mismos temas surgiendo una incipiente actividad relacionada con la responsabilidad que las empresas deben tener. Su motivación ha llegado sobre todo a través de la denuncia de la gente, que ha hecho que éstas tengan que reflexionar sobre sus actuaciones y sobre el papel que juegan en la comunidad en la que operan. De ahí la necesidad de incorporar a sus políticas de actuación conceptos que superan lo puramente económico.

Y es que, el voluntariado corporativo tiene unos grandes beneficios para la empresa y para los trabajadores. ¿Cuáles? Además del más obvio, una considerable mejora de la imagen corporativa de la empresa, también este tipo de acciones son beneficiosas por la gran carga de motivación que suelen conllevar. Los trabajadores consiguen identificarse con más facilidad con la empresa, mejorando considerablemente las relaciones entre la plantilla y los empresarios. Esto da lugar a un mejor clima laboral y a un considerable refuerzo de los valores internos.

¿Cuál es su objetivo? En general lo que se quiere es que los trabajadores de una determinada empresa ayuden a la comunidad en la que la organización desarrolla su actividad. Aunque viene recomendado por la propia empresa, son los trabajadores quienes deciden de forma libre si quieren o no colaborar en algún proyecto.


¿Cómo suele colaborar la empresa? Pues puede hacerlo de muchas formas –difusión, sensibilización, jornadas voluntarias… –, pero sobre todo lo puede hacer por medio del voluntariado profesional, ya que ellas disponen de unos conocimientos que pueden ser muy útiles para las ENL.

¿Y los beneficios para la ONG? Las ENL consiguen una fuente de voluntarios en la mayoría de los casos profesionales, con diversas habilidades. Es una buena fuente de financiación y sobre todo, desde el punto de vista de la comunicación, es una buena fuente de difusión de la entidad y de sus valores. No debemos olvidar que detrás de toda acción de Responsabilidad Social Corporativa hay acciones comunicativas que buscan mostrar que la empresa es responsable. Y al comunicar sobre sus acciones responsables, la empresa también comunica sobre la ONG.

Para buscar este tipo de voluntariado, las ONG necesitan una estrategia de Responsabilidad Social Corporativa. Con esta podrán saber qué empresas están relacionadas con su sector y cuáles pueden realizar acciones de voluntariado. Después tienen que acercarse a ellas y proponer la colaboración.

Para ahondar más sobre el tema del voluntariado corporativo desde Inventaria os recomendamos revisar el estudio “El voluntariado corporativo en España. Modelos y perspectivas de impacto social”, publicado en el 2012 por la ESADE.

Uno de los muchos ejemplos de este tipo de voluntariado es el trabajo que está realizando Google en Irlanda, como forma de voluntariado profesional donde sus empleados llevan a cabo getyourfolksonline, un proyecto también de cibervoluntarido. Su objetivo: acercar el mundo digital a las personas mayores.

A pesar de la ayuda que ofrecen las empresas, que no es para nada desechable, no debemos olvidar que ésta parte de su estrategia de negocio. De ahí el debate surgido en torno a esta supuesta ayuda desinteresada. Y es que, el retorno para la empresa es altamente positivo, es decir, que la organización no pierde en ningún caso con esto, ya que consigue una buena imagen externa e interna.

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Nuevas formas de voluntariado en la era de Internet

El voluntariado, ese acto desinteresado motivado por la simple gratificación de ayudar a los demás, ha evolucionado considerablemente en los últimos tiempos.  No sólo las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han dado lugar a nuevas fórmulas, como puede ser el voluntariado a distancia o cibervoluntariado, sino que también las nuevas demandas de la sociedad, más preocupada y comprometida con su entorno, han ayudado al desarrollo y la generalización de otros tipos de voluntariado que ya existían hace tiempo, como por ejemplo el corporativo.

Son muchos los tipos de voluntariado y muchas las clasificaciones que se pueden hacer,  desde una clasificación por áreas de acción (acción social, ambiental, cooperación…) hasta una por finalidad (asistencialista, desarrollista, activista…), pasando por una clasificación más relacionada con el tipo de voluntariado (pedagógico, profesional, de ocio…). Sin entrar en mucho detalle en el tema de la clasificación, vamos a ver algunas fórmulas de voluntariado que están teniendo mucho auge en los últimos años:

1. Turismo solidario: ¿una nueva forma de cooperación?

Aunque no son totalmente lo mismo, el turismo solidario y la cooperación tienen bastante relación. ¿Por qué? Por ejemplo, tanto una como otra forma son voluntariados internacionales, es decir, que se viaja a un lugar, normalmente un país en vías de desarrollo, para realizar la ayuda voluntaria in situ, con las comunidades beneficiarias del programa que gestiona una ENL. ¿Cuál es la diferencia más notable? Pues que la cooperación se puede realizar sin viajar, desde la sede que la entidad tiene en España, por ejemplo realizando la formación de los nuevos voluntarios en el marco de un programa de cooperación al desarrollo.

El turismo solidario, cuya duración depende un poco del tiempo con el que cuentes (lo normal son 3 ó 4 semanas), es una forma responsable y solidaria de viajar y conocer la vida, cultura y costumbres de un país, región o grupo.

Aunque en la mayoría de las ocasiones los viajes solidarios consisten en ayudar a un grupo de personas, por ejemplo haciendo voluntariado internacional con infancia, también hay viajes solidarios en los que directamente los beneficiarios no son personas, por ejemplo los viajes relacionados con el medio ambiente o con el trabajo voluntario en los conocidos campos de trabajo.

Cultural y por eventos: ¿voluntariado o reemplazo de un puesto de trabajo?

Aunque en nuestro país este tipo de voluntariado todavía no ha tenido una buena aceptación, de hecho es tan poco el conocimiento de esta forma que no hace tanto tiempo Ana Botella hizo una propuesta que a los madrileños les pareció cuanto menos escandalosa: “¡Voluntarios en las bibliotecas!”. Y es que este tipo de voluntariado se puede ver con mucha facilidad como una supleción de un puesto de trabajo. ¿Por qué? Porque no hay un beneficiario “necesitado”. Es decir, el beneficiario es la sociedad, la sociedad de un país desarrollado que está practicando y pagando por actividades de ocio y cultura, lo que quiere decir que se debería poder pagar un sueldo a las personas que participan con su trabajo en este tipo de actos.

Sea como sea,  en muchos países está fórmula está muy extendida, como por ejemplo en Inglaterra, donde es muy común colaborar en distintas actividades culturales, ya sea dando apoyo en un concierto, en un museo, en una biblioteca, en una carrera…

Virtual: Internet llegó para quedarse

El voluntariado tradicional es más bien un acto de participación presencial, en el que la colaboración normalmente es continuada (por ejemplo un par de veces a la semana). La persona tiene una tarea específica encomendada y generalmente se realiza una atención directa al beneficiario, por ejemplo sirviendo de apoyo a personas mayores. Ahora, con Internet y la web 2.0, el voluntariado se ha reciclado.

Internet

Ya no es necesaria la colaboración en la sede o en el lugar donde se aplica la acción, simplemente se necesita un ordenador, conexión a Internet y alguna habilidad profesional, ya que esta forma se inserta más bien en la modalidad de voluntariado profesional, intelectual o experto. Por lo tanto, se trata de una colaboración a distancia en la que la persona que ayuda debe contar con algún tipo de formación, puesto que las actividades que se suelen demandar están muy relacionadas con el asesoramiento en temas contables o legales, el diseño y el manteamiento de webs, la traducción de textos, la realización de notas de prensa…

Para conocer más sobre voluntariado virtual desde Inventaria os recomendamos esta guía de Susan Ellis y Jayne Cravens.

Otra modalidad relacionada con el voluntariado virtual, que también está muy en boga, es el ciberactivismo o voluntariado de sensibilización online. Esto es la participación en campañas de protesta a través de Internet. Por ejemplo, la simple firma on-line de una petición o la difusión y sensibilización de una causa son dos formas de ciberactivismo muy usuales en estos días. De hecho, muchas de las personas que hacen esto no son conscientes de que están haciendo voluntariado. Y es que las herramientas tecnológicas y la web 2.0 han influido positivamente en la movilización ciudadana.

También el cibervoluntariado es una forma en la que la persona voluntaria participa en un proyecto de enseñanza del uso de la tecnología. Por ejemplo, la Fundación Cibervoluntarios realiza diversos proyectos en este sentido. Uno de ellos, Empoderarte: El artista eres tú, proyecto en el que se usa el poder de la tecnología para cambiar el mundo. ¿Cómo? Invitando a la gente a expresarse por medio de fotografías que formarán parte de una exposición.

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Gracias al voluntariado virtual se puede llegar a personas que de otra forma sería imposible. Además, se hace más accesible la participación de personas con discapacidad, problemas de movilidad o con falta de tiempo. Sin olvidar las razones ecológicas y económicas: menos consumo de papel, de gasolina, transporte…

 

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El voluntariado y su compromiso con la sociedad

En muchas ocasiones, cuando estamos sensibilizados con una determinada problemática, queremos hacer algo para mejorar las cosas. Aunque hay muchas formas de hacerlo, probablemente la más conocida es el voluntariado. Es una manera fácil de colaborar con una entidad y participar en el cambio social. 

Existen muchos tipos de voluntariado, cada uno con sus propias particularidades e incluso algunos muy alejados de las Entidades No Lucrativas (ENL). Eso sí, aunque no existe una definición única –cada entidad, organismo o empresa utiliza la suya propia, adaptándola en cierto modo a sus “necesidades”–, hay tres premisas que se suelen considerar condiciones necesarias para hablar de voluntariado. Estas son:

1. El voluntariado es desinteresado, ya que no persigue ningún beneficio ni gratificación.

2. El voluntariado es intencionado, puesto que la persona lo realiza porque quiere, y legítimo, ya que el voluntario tiene la capacidad para realizar la ayuda. Eso sí, aunque quiere y puede ayudar necesita el consentimiento del otro para hacerlo, de la persona que recibe la ayuda.

3. El voluntariado es necesario. No es un pasatiempo o entretenimiento. Hay una justificación que responde a una necesidad real del beneficiario.

Además de esto, muchas definiciones afirman que el voluntariado se desarrolla dentro de una Entidad No Lucrativa (ENL), como ejemplo la definición de la Plataforma del Voluntariado de España: “La Acción Voluntaria organizada es aquella que se desarrolla dentro de una organización sin ánimo de lucro por personas físicas que, de manera altruista y solidaria, intervienen con las personas y la realidad social, frente a situaciones de vulneración, privación o falta de derechos u oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida y una mayor cohesión y justicia social como expresión de ciudadanía activa organizada”.

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Para sintetizar un poco todo esto con nuestras palabras, podemos decir que el voluntariado es un acto desinteresado, en el que se ofrece una ayuda a colectivos en riesgo de exclusión social o acciones relacionadas con el medio ambiente. No persigue ningún tipo de beneficio económico, siendo una colaboración sin ánimo de lucro. En la que existe una intención, propia y libre. Con esto se consigue una sociedad más justa, solidaria y cohesionada.

Pero, ¿qué es lo que mueve a una persona a ayudar? Las motivaciones pueden ser de muy distinto tipo, y en muchos casos difíciles de establecer. Cada persona es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Pero lo que está claro es que los voluntarios son un complemento, cada vez más común y mayoritario, de los profesionales de la acción social que pertenecen a organizaciones no lucrativas, o incluso a la propia administración pública. Eso sí, las acciones de voluntariado por parte de la sociedad están muy bien, pero éstas nunca deben sustituir en ningún caso a la actividad profesional.


Pero, ¿por qué ha aumentado tanto el voluntariado en estos últimos años? Por solidaridad, por sentirnos bien, por puro altruismo, por convicciones religiosas… incluso en muchos casos, aunque no debería ser la norma, hay un cierto interés detrás que es aumentar la posibilidades de trabajo. De hecho, en muchos países, como por ejemplo en EE.UU, se valora muy positivamente la actividad voluntaria de los trabajadores, teniendo una presencia considerable en el currículum, en los que incluso puede constituir un apartado propio. Y es que el voluntariado muestra que la persona tiene responsabilidad, iniciativa, buena voluntad…

Por otro lado, la brutal crisis económica en la que nos encontramos ha sido una de las razones más destacables del aumento del voluntariado en nuestro país, no sólo de una manera formal dentro de las Entidades No Lucrativas, sino también de una manera informal. Tanto es así que han surgido grupos de personas solidarias que intentan, según sus posibilidades, hacer frente a las necesidades que se revelan en nuestra sociedad, en torno a los colectivos más desfavorecidos.

Knityourbita

 

 

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Buscando alternativas: ¿colaboración Empresa-Tercer Sector?

Es conocido que el actual problema del Tercer Sector en España es la crisis de financiación. Tradicionalmente, el sector social se ha nutrido económicamente de las aportaciones de las administraciones públicas, a través tanto de subvenciones como de licitación en concursos. Esta aportación ha sido de las más afectadas por los recortes en inversión pública (excusados por la crisis endémica que está sufriendo este país), que afectan tanto a la política social y a los servicios sociales, como a la cooperación o la producción cultural.

Para que alguien financie tu proyecto no es necesario estar en la Florencia del siglo XIII, ni que la familia Medici esté de por medio.

Esto tiene consecuencias perversas. Por un lado, la disminución en la cobertura social de aquellas personas más afectadas por la crisis económica. No sólo aumenta el número de personas en riesgo de exclusión social por las consecuencias de la crisis: paro, precarización del trabajo, pérdida de vivienda, etc. También disminuyen las formas de paliar la exclusión y pobreza al limitar la cobertura social. Por otro lado, la desaparición de muchas ENL y la pérdida de empleos que eso conlleva.

Ante esta situación, algunos medios e instituciones se han empezado a hacer eco de la necesidad de buscar fuentes alternativas en la financiación de la actividad social de las propias entidades. Ya hemos hablado de algunas de ellas, aunque hay otras que se están empezando a explorar. Por ejemplo, la colaboración entre empresas y Tercer Sector.

Ya antes de la crisis algunas empresas vienen desarrollando acciones teniendo en cuenta al resto de la sociedad: tanto en las propias organizaciones (proveedores, planes de igualdad, medio ambiente…) como fuera, desarrollando políticas de acción social y voluntariado corporativo. Puede que estas acciones estén motivadas únicamente como estrategias de marketing, sin embargo muchas de ellas están aportando cambios y soluciones relevantes tanto en su forma de funcionar como en el impacto en el exterior.

 Si nos centramos únicamente en esta última parte, ¿cómo pueden colaborar las empresas con las entidades sociales? Estas son algunas de las formas de colaboración más comunes:

  • Financiación de proyectos completos o cofinanciación: la empresa financia o cofinancia un proyecto de la entidad social o la estructura de actividad de la misma.
  • Cesión de stock: las empresas ceden a las entidades sociales parte de su inmovilizado. Por ejemplo, puede ser cesión de mobiliario y terminales informáticas que se les han quedado obsoletas pero que pueden ser usadas por otras organizaciones. También es común la cesión de stock de la propia producción de la empresa, por ejemplo, juguetes, mobiliario, material de oficina que sirva a la actividad de la organización social.
  • Actividades Pro Bono: estas se caracterizan por la prestación de servicios de una empresa especializada en algo a una entidad social que lo necesita. Son comunes la prestación de servicios Pro Bono en abogacía o fiscalidad, pero también están surgiendo estas iniciativas en el ámbito de la ingeniería o arquitectura.  Además, pueden formar parte de los programas de voluntariado corporativo de la propia empresa.

Siendo realistas, estas actividades de RSC, aunque cada vez forman más parte de la cultura corporativa de la propia empresa, están relacionadas con las acciones de marketing de ésta. Por tanto, las empresas buscan reconocimiento de la ayuda concedida. Si colaboran en proyectos de acción social y cooperación esperan tener contraprestaciones en términos de “imagen” y comunicación. Por ello, si una entidad social quiere introducirse en la financiación por RSC debe darle una importancia fundamental a la comunicación activa y organizada de la propia entidad.

Así, además de la pertinencia social del proyecto, la capacidad técnica y la experiencia de la propia ONG, lo que buscará una empresa a la hora de financiar el proyecto que se le presente es que esto influya positivamente en la imagen de la misma. Y que, por supuesto, se comunique de forma acertada la colaboración entre ambas partes. No sólo tiene que haber una buena imagen, también se tiene que conocer.

Esto, precisamente, es aquello que la entidad social pone sobre la mesa a la hora de negociar el acuerdo y la financiación con la empresa. Es, por tanto, algo en lo  que tiene que trabajar y profundizar (ahora más que nunca) a través de la profesionalización de su propia comunicación, y de la estructuración de sus actividades comunicativas en base a planes estratégicos de todo tipo (generales, redes sociales, etc.)

Por último, no queremos decir que la RSC de las empresas deba sustituir la actividad del Estado. Esto es una forma de hacer sostenible la actividad de las ENL, además de establecer sinergias con otros agentes sociales. Pero, en todo caso, defendemos que debe ser el Estado quien garantice la cobertura de servicios básicos de las personas a través de políticas sociales bien articuladas, que garanticen la igualdad de todos los ciudadanos. 

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