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La comunicación interna con el voluntario/a

En relación al voluntario/a nos encontramos con dos tipos de comunicación: la externa y la interna. En este post nos vamos a centrar en la comunicación interna, puesto que la primera está más relacionada con las actividades-campañas de sensibilización, cuyo objetivo principal es la búsqueda de nuevos voluntarios o la fidelización de los actuales.

Desde el punto de vista del voluntariado, con la comunicación interna se busca establecer y mantener una buena relación entre entidad y voluntario/a. De una buena comunicación interna depende el éxito o fracaso del programa.

Comunicación_interna

Lo primero que se debe hacer es identificar al grupo y separarlo de otros grupos que forman parte del público interno, tal como son los empleados y los socios. Una vez identificado el grupo debemos tener presente que durante la relación con el voluntario/a van a existir diferentes etapas en las que los mecanismos de comunicación interna son diferentes. Por ejemplo en la fase inicial, cuando hemos conseguido captar su atención, e incluso cuando ya le hemos convencido para que forme parte de nuestra entidad, se deben llevar a cabo sesiones informativas para que el voluntario esté al tanto de la evolución de la entidad y de sus proyectos, así como de la actividad que va a realizar. Continuaremos con esta tónica durante la duración de la relación entidad-voluntario/a, reconociendo en todo momento la importancia de su colaboración. Una vez finalizada la relación, lo conveniente es realizar acciones de seguimiento buscando ante todo la fidelización del voluntario/a. No debemos olvidar que la comunicación interna con el voluntario/a busca el conocimiento, la motivación y su identificación con la entidad.

La comunicación interna puede ser de varios tipos:

  • Unidireccional: de arriba abajo. Con este tipo lo que se hace, básicamente, es informar.
  • Bidireccional: de arriba abajo y de abajo arriba. Este tipo no sólo tiene el objetivo de informar, también busca la opinión del voluntario/a pero con ciertas restricciones.
  • Multidireccional: la comunicación interna fluye en todas las direcciones.

Aunque la entidad es la que elige la forma de comunicación interna, posiblemente con el tercer tipo de comunicación interna se consiga una mayor motivación e integración.  Así, tal como lo entendemos desde esta postura más abierta, la comunicación interna no sólo debe cubrir las necesidades de información y formación del voluntario/a, sino que además debe proveer los medios para que el voluntario/a forme parte activa del proceso de comunicación.

¿Qué mecanismos se utilizan para mantener una comunicación interna activa con los voluntarios? Uno de los medios más conocidos, y posiblemente más eficaces, son los boletines internos que pueden ser enviados con cierta regularidad a través del e-mail. También destacan las reuniones periódicas para conocer cómo van evolucionando los proyectos y la participación voluntaria en los mismos, de este modo también se puede conocer las expectativas y preocupaciones de los voluntarios/as. Ya en un ámbito más privado, se pueden realizar encuentros personales entre miembros de la plantilla, o incluso directivos con los voluntarios.

Y por supuesto, no debemos olvidar, dada la importancia de las nuevas tecnologías, de la puesta en marcha de una intranet, la herramienta estrella de la comunicación interna en nuestros días. Gracias a este sistema se puede compartir gran cantidad de documentos (incluyendo algunos relacionados con la formación), facilitando aun más la comunicación multidireccional.

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El voluntariado y su compromiso con la sociedad

En muchas ocasiones, cuando estamos sensibilizados con una determinada problemática, queremos hacer algo para mejorar las cosas. Aunque hay muchas formas de hacerlo, probablemente la más conocida es el voluntariado. Es una manera fácil de colaborar con una entidad y participar en el cambio social. 

Existen muchos tipos de voluntariado, cada uno con sus propias particularidades e incluso algunos muy alejados de las Entidades No Lucrativas (ENL). Eso sí, aunque no existe una definición única –cada entidad, organismo o empresa utiliza la suya propia, adaptándola en cierto modo a sus “necesidades”–, hay tres premisas que se suelen considerar condiciones necesarias para hablar de voluntariado. Estas son:

1. El voluntariado es desinteresado, ya que no persigue ningún beneficio ni gratificación.

2. El voluntariado es intencionado, puesto que la persona lo realiza porque quiere, y legítimo, ya que el voluntario tiene la capacidad para realizar la ayuda. Eso sí, aunque quiere y puede ayudar necesita el consentimiento del otro para hacerlo, de la persona que recibe la ayuda.

3. El voluntariado es necesario. No es un pasatiempo o entretenimiento. Hay una justificación que responde a una necesidad real del beneficiario.

Además de esto, muchas definiciones afirman que el voluntariado se desarrolla dentro de una Entidad No Lucrativa (ENL), como ejemplo la definición de la Plataforma del Voluntariado de España: “La Acción Voluntaria organizada es aquella que se desarrolla dentro de una organización sin ánimo de lucro por personas físicas que, de manera altruista y solidaria, intervienen con las personas y la realidad social, frente a situaciones de vulneración, privación o falta de derechos u oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida y una mayor cohesión y justicia social como expresión de ciudadanía activa organizada”.

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Para sintetizar un poco todo esto con nuestras palabras, podemos decir que el voluntariado es un acto desinteresado, en el que se ofrece una ayuda a colectivos en riesgo de exclusión social o acciones relacionadas con el medio ambiente. No persigue ningún tipo de beneficio económico, siendo una colaboración sin ánimo de lucro. En la que existe una intención, propia y libre. Con esto se consigue una sociedad más justa, solidaria y cohesionada.

Pero, ¿qué es lo que mueve a una persona a ayudar? Las motivaciones pueden ser de muy distinto tipo, y en muchos casos difíciles de establecer. Cada persona es un mundo y tiene sus propias motivaciones. Pero lo que está claro es que los voluntarios son un complemento, cada vez más común y mayoritario, de los profesionales de la acción social que pertenecen a organizaciones no lucrativas, o incluso a la propia administración pública. Eso sí, las acciones de voluntariado por parte de la sociedad están muy bien, pero éstas nunca deben sustituir en ningún caso a la actividad profesional.


Pero, ¿por qué ha aumentado tanto el voluntariado en estos últimos años? Por solidaridad, por sentirnos bien, por puro altruismo, por convicciones religiosas… incluso en muchos casos, aunque no debería ser la norma, hay un cierto interés detrás que es aumentar la posibilidades de trabajo. De hecho, en muchos países, como por ejemplo en EE.UU, se valora muy positivamente la actividad voluntaria de los trabajadores, teniendo una presencia considerable en el currículum, en los que incluso puede constituir un apartado propio. Y es que el voluntariado muestra que la persona tiene responsabilidad, iniciativa, buena voluntad…

Por otro lado, la brutal crisis económica en la que nos encontramos ha sido una de las razones más destacables del aumento del voluntariado en nuestro país, no sólo de una manera formal dentro de las Entidades No Lucrativas, sino también de una manera informal. Tanto es así que han surgido grupos de personas solidarias que intentan, según sus posibilidades, hacer frente a las necesidades que se revelan en nuestra sociedad, en torno a los colectivos más desfavorecidos.

Knityourbita

 

 

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